El visionario del mundo de las gafas que hay detrás de Lasnik nos habla de cómo selecciona a las personas con el mismo esmero con el que elige las monturas, de cómo convierte problemas reales en diseños inteligentes y de por qué la autenticidad, y no el bombo publicitario, definirá el futuro de las gafas independientes.
En un sector en el que la exclusividad suele reducirse a la escasez, el prestigio y el precio, Martin Lasnik ofrece una definición más convincente: “La exclusividad surge de la selección”.”
Esa filosofía impregna cada aspecto de Lasnik, la empresa óptica de carácter familiar que se transformó en un estudio especializado en gafas y en una plataforma para sus propias ideas de productos. Su perspectiva se forjó no solo gracias a décadas de experiencia en la adaptación de monturas y el conocimiento de los rostros, sino también al intercambio constante con diseñadores, creadores y mentes creativas de ámbitos muy alejados del mundo de la óptica.
Para Lasnik, las gafas nunca son solo un accesorio, y la selección nunca se reduce simplemente a elegir lo que queda bien. Se trata de comprender quién ha creado un producto, por qué existe, cómo funciona y qué permite expresar a quien las lleva. En esta entrevista exclusiva con Óptica curada, Martin Lasnik explica cómo una necesidad personal inspiró uno de los primeros conceptos de gafas de la empresa. También aborda el equilibrio entre el diseño minimalista y el experimental, el papel de la tecnología en la artesanía óptica moderna y por qué el auge de las redes sociales y la inteligencia artificial puede hacer que la autenticidad y la conexión humana sean más valiosas que nunca.

1. ¿Cuál es la historia detrás de Lasnik y cómo surgió el concepto?
Lasnik surgió de un negocio óptico tradicional de gestión familiar. Pero, desde el primer momento, el diseño, la creatividad y la búsqueda de algo distintivo han sido una parte esencial de lo que hacemos. Somos ópticos apasionados, pero nos apasionan igualmente las gafas en sí mismas.
Con el paso del tiempo, esa pasión nos llevó cada vez más a querer no solo seleccionar productos ya existentes, sino también crear los nuestros propios.
En 2010 se produjo un momento decisivo. Todo empezó con una necesidad personal muy concreta que tenía mi padre: buscaba unas gafas de lectura diferentes, y lo que teníamos en mente simplemente no existía en el mercado. Así que decidimos desarrollar nuestra propia solución. De ahí surgió seeoo y la idea de “Fast Reading”: unas gafas de lectura funcionales y de diseño radicalmente simplificado, pensadas para tenerlas siempre a mano cuando se necesiten.
En muchos sentidos, esto sigue reflejando nuestra forma de pensar hoy en día. No creamos nuestros propios productos simplemente porque queramos diseñar otro par de gafas. Por lo general, todo parte de una necesidad concreta o de un problema. A continuación, intentamos encontrar la respuesta más clara posible a ese problema, tanto desde el punto de vista funcional como estético y técnico.
Uno de nuestros mayores puntos fuertes es que entendemos las gafas desde muchas perspectivas diferentes. Llevamos unos 30 años trabajando directamente con los clientes. Conocemos la anatomía facial y sabemos cómo deben ajustarse, funcionar y sentirse las gafas. Al mismo tiempo, nos ocupamos del diseño, los materiales, la producción y las necesidades prácticas del óptico.
Esto nos permite adoptar un enfoque muy integral. No nos limitamos a pensar en el aspecto de una montura. Pensamos en cómo se lleva puesta, qué sensaciones transmite, cómo se puede ajustar y fabricar y, en última instancia, qué significa para la persona que la lleva.
2. Lasnik se posiciona como un estudio especializado en gafas, más que como un minorista tradicional. ¿Cómo definirías vuestro proceso de selección?
Nuestra selección es muy personal. En muchos sentidos, Lasnik refleja mi propia visión sobre las gafas, el diseño, el estilo y el momento cultural que estamos viviendo.
Tengo muy claro qué tipo de estética me interesa, qué materiales y colores quedan bien, cómo debe fabricarse una montura y qué marcas me parecen fiables.
Por supuesto, seguimos muy de cerca las tendencias. Vendemos moda, y la moda cambia. Cuando vuelven a ponerse de moda las formas ovaladas más pequeñas, o cuando las proporciones, los colores y las siluetas empiezan a cambiar, prestamos atención. Pero interpretamos esas novedades desde nuestra propia perspectiva, en lugar de limitarnos a adoptarlas sin filtrarlas.
Hay otro aspecto que me parece muy importante: en cierto modo, no solo selecciono productos, sino que también selecciono a las personas y las historias que hay detrás de ellos.
Tras tantos años en el mundo internacional de las gafas, muchas relaciones profesionales se han convertido en auténticas amistades personales. En el caso de muchas de las marcas que comercializamos, conocemos desde hace años a los fundadores, a los diseñadores o a las personas que hay detrás de las empresas. Me interesa saber quién está detrás de un producto, por qué alguien creó una marca en primer lugar y qué valores representa realmente.
Para mí, el producto, la marca y las personas van de la mano. Eso es lo que define la selección de Lasnik.

3. Hacéis hincapié en la individualidad y la expresión personal. ¿Cómo trasladáis el concepto de “las gafas como declaración de estilo” a la experiencia del cliente?
Para mí, unas gafas adecuadas no son simplemente aquellas que le quedan bien a una persona. Ese es el requisito básico y, francamente, debería ser algo obvio para cualquier buen óptico.
La pregunta más interesante es: ¿Quién es esta persona?
¿Cuál es su estilo? ¿Qué es lo que les importa? ¿Cómo se visten? ¿Cómo viven? Quizá incluso: ¿qué tipo de música escuchan? ¿Qué quieren expresar… y qué no quieren expresar?
Las gafas ocupan un lugar central en el rostro. Son una de las primeras cosas que nos llaman la atención de otra persona. Por eso, inevitablemente, pasan a formar parte de nuestra forma de comunicarnos con el mundo que nos rodea.
Nuestra labor consiste en encontrar esa pareja ideal.
Por supuesto, tenemos en cuenta todos los parámetros profesionales y ópticos: el puente, la anchura, el peso, el material, el tacto, la capacidad de ajuste y la comodidad visual. Pero, al mismo tiempo, se trata de una cuestión de personalidad. Incluso la marca que recomendamos a un cliente es importante. Su estética, su historia y sus valores deben encajar con esa persona en concreto.
En el mejor de los casos, las gafas no deberían dar la sensación de ser un elemento que se le haya impuesto artificialmente a alguien. Deberían resultar totalmente naturales, sin dejar de transformar la presencia de la persona.
Para mí, eso es lo que realmente significa “las gafas como elemento distintivo”.
4. ¿Cómo concilias la artesanía tradicional con las tecnologías ópticas avanzadas en tu enfoque?
Para mí, no existe una verdadera contradicción entre la artesanía y la tecnología. Más bien al contrario: ambas persiguen el mismo objetivo.
En definitiva, el cliente quiere ver lo mejor posible. Las gafas deben funcionar a la perfección y, al mismo tiempo, resultar cómodas y permitirle proyectar la imagen que desea transmitir.
Para ello, necesitamos experiencia y destreza. Pero también necesitamos tecnología avanzada.
Trabajamos a un nivel técnico muy elevado, ya que las modernas tecnologías de medición y fabricación nos permiten adaptar las soluciones ópticas a cada persona con un grado extraordinario de precisión.
La tecnología no sustituye los conocimientos del óptico. Amplía las posibilidades de lo que el óptico es capaz de hacer.
Lo fundamental sigue siendo comprender qué es lo que realmente necesita esa persona en concreto. Nuestra experiencia nos ayuda a saber qué preguntas hacer y qué detalles hay que tener en cuenta. La tecnología moderna nos permite, a su vez, poner en práctica la solución con un nivel de precisión que antes era sencillamente imposible.
Para nosotros, la alta tecnología y la artesanía no son, por tanto, conceptos opuestos. Son dos herramientas al servicio de un mismo objetivo: crear la solución más personalizada y sin concesiones posible para el cliente.

5. Tu catálogo combina marcas internacionales especializadas con tus propias creaciones. ¿En qué se diferencian estas dos líneas desde el punto de vista creativo?
En nuestras propias gafas, la funcionalidad ocupa un lugar central en el proceso de diseño.
No nos interesa crear objetos expresivos simplemente por el mero hecho de expresarnos. Nos interesan las soluciones inteligentes y minimalistas. El ajuste, el peso, la adaptabilidad, los materiales y un lenguaje de diseño claro son para nosotros tan importantes como el impacto estético.
Esto también está directamente relacionado con nuestra forma de producir. Seguimos siendo una empresa familiar y, de forma deliberada, no queremos crear una enorme maquinaria industrial detrás de nuestros productos. La pregunta que nos interesa es: ¿cómo podemos utilizar medios sencillos e inteligentes para crear algo realmente bueno?
Esa simplificación en sí misma da lugar a un lenguaje de diseño característico.
Un buen ejemplo es nuestro principio modular de combinación de frontales y patillas. El elemento de unión —incluidos los tornillos visibles— se convierte tanto en un elemento constructivo como en un rasgo de diseño. Podemos desarrollar diferentes frontales, materiales y aplicaciones, y combinarlos con nuestro sistema de patillas.
Esto nos permite trabajar con frentes fabricados con materiales como el acetato o el cuerno de búfalo, así como con aplicaciones más funcionales. El sistema modular aporta un toque personal sin complicar innecesariamente el proceso de producción.
Por otro lado, gracias a las marcas internacionales que seleccionamos, podemos ofrecer un abanico creativo mucho más amplio. Hay espacio para enfoques muy expresivos, vanguardistas o experimentales.
Esa tensión es lo que me parece interesante: por un lado, nuestro propio lenguaje de diseño, funcional y sobrio; por otro, una selección muy personal de diseñadores y marcas internacionales con estilos creativos completamente distintos.
6. Como empresa de carácter familiar con una perspectiva internacional, ¿cómo influye esto en vuestras decisiones estratégicas?
Hoy en día, el mundo avanza a un ritmo increíble. Las tendencias surgen, se difunden por todo el mundo a través de las redes sociales casi al instante y, a veces, vuelven a desaparecer antes incluso de que hayamos tenido tiempo de comprenderlas bien.
Por eso, la claridad es más importante que nunca.
Por supuesto, yo mismo he pasado por diferentes etapas a lo largo de las últimas décadas. He experimentado, he observado cómo funcionan otras empresas, he adquirido experiencia internacional y me he preguntado una y otra vez hacia dónde queremos ir. Eso forma parte del proceso.
Sin embargo, con la experiencia, tienes cada vez más claro qué es lo que te conviene y, lo que es quizás aún más importante, qué es lo que no.
Como empresa familiar, no podemos ni queremos seguir cada uno de los movimientos del mercado. Nuestra fortaleza radica en mantener la flexibilidad y trabajar con una estructura manejable. Esto se aplica tanto a nuestros productos como a nuestras decisiones estratégicas.
Al mismo tiempo, el intercambio internacional e interdisciplinar es sumamente importante para mí. Llevo muchos años viajando por el mundo del sector de la gafas, asistiendo a ferias y conociendo a diseñadores, fabricantes y marcas. Pero, en mi opinión, la inspiración nunca debería limitarse a los límites de nuestro propio sector.
Nos interesamos por la arquitectura, el diseño de productos, la moda, las zapatillas deportivas, la ropa funcional para actividades al aire libre, las bicicletas, los materiales, la tecnología y muchos otros ámbitos. A menudo surgen en ellos novedades que más tarde resultan relevantes para nuestro propio trabajo.
Aún más importantes son las personas que hay detrás de esas ideas. Disfrutamos de verdad intercambiando ideas con personas de disciplinas totalmente diferentes. Cuando se unen valores similares, pasión y una actitud compartida, es entonces cuando suelen surgir las ideas y sinergias más interesantes.
Para mí, esta capacidad de mirar más allá de los límites de nuestro propio sector es una parte esencial de nuestro desarrollo.
Observamos el cambio, nos involucramos en él de forma intensa, pero lo trasladamos a nuestro propio mundo.
Si hay algo que no cambia nunca en nuestro sector, es el cambio. Nuestra tarea no consiste en resistirnos a ese cambio, sino en mantener una perspectiva clara en medio de él.
Y hay un valor que, en mi opinión, está cobrando cada vez más importancia: la autenticidad. Cuanto más rápido y ruidoso se vuelve el mundo, más importante es saber de verdad cuáles son tus principios —y actuar de acuerdo con ellos de forma coherente—.

7. En un mercado impulsado por las tendencias y el volumen, ¿cómo se mantiene la exclusividad y una identidad de diseño sólida?
Hoy en día, eso supone un auténtico reto. Y precisamente por eso, creo que es fundamental observar el mercado muy de cerca y cuestionarlo constantemente.
Nunca te conformes con lo mínimo. Nunca aceptes algo solo porque funcione en este momento o porque todo el mundo lo haga.
Hoy en día, resulta relativamente fácil crear una nueva marca, diseñar una página web y dar a conocer un producto a nivel internacional. En esencia, se trata de una evolución positiva, ya que permite que surjan muchas ideas nuevas. Sin embargo, al mismo tiempo, hace que resulte más difícil distinguir lo que realmente tiene fundamento.
Por eso, cuando descubro una nueva marca, me hago muchas preguntas: ¿Quién está detrás de ella? ¿Por qué se creó? ¿Quién diseña los productos? ¿Dónde y cómo se fabrican? ¿Hay una idea genuina detrás? ¿Hay pasión? ¿Hay un punto de vista? ¿O la motivación principal es simplemente montar un negocio lo antes posible?
Puede que suene estricto, pero para mí es esencial. A largo plazo, solo puedo vender y representar algo en lo que creo de verdad.
Y así es también como veo parte de nuestro papel como estudio especializado. Hacemos una preselección de lo que se ha convertido en una enorme oferta internacional. Filtramos.
Para mí, por lo tanto, la exclusividad no se deriva necesariamente de la escasez ni de un precio elevado. La exclusividad se deriva de la selección.
Por supuesto, nuestra experiencia influye en ello. Pero haber pasado 30 años en un sector no significa automáticamente que sigas siendo relevante hoy en día. La experiencia solo tiene valor si mantienes la curiosidad.
Todavía tengo que estar al tanto cada día de las últimas tendencias, de qué nuevas marcas están surgiendo, de cómo evoluciona la tecnología, de cómo cambian el diseño y la moda, y de lo que ocurre más allá de nuestro propio sector.
La experiencia me ayuda entonces a poner toda esa información en contexto. Se convierte en una especie de brújula, pero aún así hay que seguir avanzando cada día.
En definitiva, siempre vuelvo a la autenticidad: productos y personas que tienen detrás una idea y una pasión auténticas. Si yo mismo puedo sentirlo, también puedo transmitirlo de forma creíble a nuestros clientes.
8. ¿Cómo cree que evolucionará el mercado de las gafas en los próximos años?
Creo que en estos momentos estamos asistiendo a un contramovimiento muy interesante.
Por un lado, todo se está acelerando. Pueden surgir nuevas marcas en un plazo increíblemente corto. Las imágenes, las tendencias y la estética se difunden por todo el mundo a través de las redes sociales. Y, gracias a la inteligencia artificial, cada vez resulta más fácil crear mundos visuales completos, historias e identidades de marca.
Al mismo tiempo, creo que esto está generando un deseo cada vez más intenso de lo auténtico.
La gente se hará más preguntas: ¿Qué es lo auténtico? ¿Quién está realmente detrás de un producto? ¿De dónde procede? ¿Qué partes de su historia y sus valores son reales?
Creo que esto supone una gran oportunidad, sobre todo para las marcas independientes y las ópticas.
Eso no significa que las tendencias vayan a dejar de ser relevantes. Nos dedicamos a la moda, así que tenemos que entender y reconocer las tendencias.
Si las gafas vuelven a reducirse de tamaño, si regresan las siluetas ovaladas o si cambian los colores y las proporciones, por supuesto que nos adaptamos a ello. Además, incorporamos estas novedades a nuestros propios modelos cuando encajan con nuestro lenguaje de diseño.
Pero no lo cambiamos todo de arriba abajo cada seis meses.
Y creo que la propia idea de “la tendencia única” ha cambiado. Hoy en día, coexisten muchos movimientos estéticos diferentes. Ya no hay necesariamente un único modelo de montura que, de repente, todo el mundo tenga que llevar.
Eso hace que el trabajo del óptico resulte mucho más interesante.
Ya no se trata simplemente de mostrar al cliente lo que está de moda en este momento. Se trata, más bien, de analizar todas esas posibilidades simultáneas y encontrar exactamente lo que mejor se adapta a esa persona, a su estilo y a su vida.
Una vez más, la experiencia nos ayuda en este sentido. No porque creamos que, tras 30 años, lo sabemos todo. Más bien al contrario: hay que mantener la curiosidad y seguir evolucionando. Pero cuando has visto cómo las tendencias surgen, desaparecen y vuelven a aparecer a lo largo de varias décadas, aprendes a poner en perspectiva los nuevos avances.
Y para ello, hay que mirar mucho más allá del sector de la óptica.
Arquitectura, moda, diseño de productos, deporte, cultura al aire libre, zapatillas deportivas, bicicletas, nuevos materiales y tecnología: hoy en día, todos estos ámbitos se influyen mutuamente. Algunas de las innovaciones más interesantes surgen precisamente en estos puntos de encuentro.
Por eso también creo que las colaboraciones y las sinergias cobrarán aún más importancia en el futuro. Cuando personas o empresas con ámbitos de especialización diferentes, pero con valores similares, unen sus fuerzas, pueden crear cosas que ninguna de ellas habría podido desarrollar por sí sola.
Eso es precisamente lo que nos interesa.
Para mí, por lo tanto, el futuro no consiste en perseguir cada tendencia a toda prisa. Se trata de tener la mente lo suficientemente abierta como para detectar el cambio a tiempo, la experiencia necesaria para situarlo en su contexto y la claridad suficiente para aceptar solo aquello en lo que realmente crees.
Lo que se desprende de la perspectiva de Martin Lasnik es una visión de las gafas independientes basada en el discernimiento más que en el ruido. La tecnología importa. Las tendencias importan. El intercambio global importa. Pero ninguno de estos factores puede sustituir a la capacidad humana de observar con atención, plantear mejores preguntas y elegir con convicción. En el mundo de Lasnik, la montura más impactante no es necesariamente la más llamativa ni la más exclusiva, sino aquella que resulta inequívocamente auténtica para la persona que la lleva puesta.