Hubo un tiempo en que las gafas existían en una categoría propia. Funcionales. Estacionales. Se sustituían cada pocos años. A medio camino entre la necesidad óptica y el accesorio de moda.
Esa categoría está desapareciendo.
El consumidor de lujo actual ya no ve las gafas como algo para llevar. Las ve como algo para coleccionar. El mismo cliente que compra relojería independiente, sastrería a medida u objetos personalizados por artistas quiere cada vez más individualidad en todo lo que lleva encima, incluido el objeto que lleva permanentemente en la cara.

Porque las gafas son diferentes.
El reloj desaparece bajo la manga. Las zapatillas quedan por debajo de la altura de los ojos. Un bolso se sienta a tu lado. Las gafas existen directamente en tu campo de identidad. Está presente en cada reunión, en cada foto, en cada primera impresión.
En ese sentido, las gafas siempre fueron joyas, simplemente la industria tardó en darse cuenta.
Y cuando las conversaciones giran en torno a la joyería, una ciudad entra inevitablemente en escena: Amberes.
Hoy en día, un nuevo nicho está surgiendo de esa herencia: convertir las gafas en joyas para llevar puestas. La lógica no es totalmente nueva.

Los consumidores de lujo ya entienden este modelo a través de la personalización independiente de relojes. Empresas como Artisan de Genève o DiW Watches construyeron negocios enteros en torno a la transformación de objetos de lujo existentes en algo más personal, más individual y, quizá lo más importante, más valioso emocionalmente.
La misma artesanía. La misma mentalidad de coleccionista. El mismo cliente.
Ahora ese enfoque se está trasladando a las gafas.

Engastadores de diamantes de Amberes puede representar uno de los ejemplos más claros de hacia dónde se dirige la categoría.
El resultado fue algo entre la joyería, el diseño de objetos y el producto óptico.
En un momento en que el lujo se orienta cada vez más hacia la personalización y las experiencias de propiedad limitada, la idea parece menos nicho que inevitable.
El lujo masivo se está convirtiendo en una contradicción.
El futuro pertenece cada vez más a productos que parecen imposibles de reproducir.
Y tal vez ese futuro se sienta directamente en tu cara.
Curated Optics habló con Engastadores de diamantes de Amberes.

Amberes es desde hace mucho tiempo sinónimo de artesanía y precisión. Cómo empezó su andadura y qué le llevó a dedicarse a este negocio?
Nuestra historia comenzó, en 2011, con una pasión por la joyería a medida. Ya estábamos creando estas piezas a medida cuando, en 2020, un óptico independiente se dirigió a nosotros con una pregunta inusual: “¿Podríamos engastar diamantes en monturas de gafas ya existentes?”. Le dijimos que sí.
A partir de ese momento nos dimos cuenta del potencial de este modelo de negocio. Se convirtió en una propuesta realmente atractiva para los ópticos independientes que operan en el segmento superior del mercado.
¿Por qué gafas? ¿Por qué es el medio adecuado para su experiencia?
La decisión de las gafas surgió de forma natural de nuestra experiencia en joyería a medida. Nos dimos cuenta de que las mismas personas que aprecian los diamantes finos estaban dispuestas a llevarlos. A partir de ahí, quisimos transformar las gafas en una joya funcional, algo que pudiera llevarse como gafas de sol o graduadas, pero con la misma intención que una joya.
Además, desde el punto de vista empresarial, hemos visto que este segmento tiene un gran margen de crecimiento. Para nosotros y para el óptico independiente.

Su trabajo destaca por su nivel de detalle y personalización. Qué importancia tiene la individualidad en el mercado del lujo actual?
Lo es todo. El factor personalización es ahora una expectativa de los clientes en casi todas las categorías. Desde un par de calcetines hasta un coche de gama alta pueden personalizarse. Pero lo que nos diferencia es el grado de implicación que ofrecemos al consumidor final. La elección de los diamantes, la selección de las piedras de color, la colocación precisa en la montura, etc. Las posibilidades son amplísimas, y este nivel de ‘co-creación’ es poco frecuente, y es en lo que creemos que reside el verdadero valor.
¿Quién es el cliente de los engastadores de diamantes de Amberes?
Operamos totalmente B2B. Nuestros clientes son las ópticas independientes y los fabricantes de gafas que seleccionamos cuidadosamente. Trabajamos con clientes que comparten nuestro compromiso con la calidad y la exclusividad. Elegimos a los distribuidores de nuestros productos porque entienden y aprecian el producto y la clientela a la que se dirige.

¿Cómo ve la evolución del sector de las gafas, sobre todo en la gama alta?
Creemos que el segmento de gama alta tiene un enorme potencial por explotar. Sobre todo en lo que respecta a la personalización de las monturas y el uso de materiales especiales como el oro, la madera y el cuerno de búfalo. Cuando se combinan estos materiales con un toque personal de diamantes, se crea algo realmente único.
Vemos que el mercado avanza en esa dirección, y es el espacio que pretendemos liderar.
Las redes sociales han acelerado la visibilidad de las marcas nicho. Cómo ha influido en su crecimiento y posicionamiento?
Honestamente, nuestras redes sociales están todavía en sus primeras etapas. En este momento todavía no han tenido un impacto mensurable en la marca, pero estamos construyendo deliberadamente.

¿Qué opina de los diamantes cultivados en laboratorio frente a los naturales? LVMH ha reconocido oficialmente estas piedras como parte del espacio de lujo, y se espera que cada vez más marcas las sigan, muchas ya lo están haciendo.
Nuestra posición es muy clara: los diamantes cultivados en laboratorio no tienen el mismo valor que los naturales. Ahora nos dedicamos a añadir y crear un valor excepcional a un objeto ya de por sí significativo. Si introdujéramos un material que no tiene ese valor, iría en contra de todo lo que defendemos.
Por ahora, no nos vemos en esa dirección.